Bueno, ya hemos llegado a casa. La vuelta ha sido un viaje de 24 horas que aún no ha terminado. SÃ, ya lo adivinaron, no me llegaron las maletas. Las tengo que buscar mañana en el aeropuerto del norte aquà en Tenerife.
En fin, lo importante es que ya estamos de vuelta y con salud.
Ha pasado casi dos semanas en las cuales me desconecté a tal punto de todo (es decir, de internet, de la tele y de los periódicos normales) que ni siquiera me enteré, estando en Orlando, que Barry Bonds ya es el dueño absoluto de la marca de jonrones de por vida, que Tom Glavine ganó su juego 300, que Alex RodrÃguez consiguió su jonrón 500 en su carrera, etc., etc., etc.
Aproveché mi ida a los Estados Unidos para comprar algunos libros de béisbol directamente en una librerÃa en vez de Amazon.com. No que no me guste comprar en Amazon.com, todo lo contrario, lo que sucede es que la sensación de ver los libros directamente, agarrarlos, no saber cuántos comprar, cuales comprar, leer la contraportada para ver de qué tratan, tener el libro en tus manos antes de comprar, eso es otra cosa. Lo malo es que habÃa una cola bárbara para pagar los libros.
Mañana les diré, una vez que traiga mi maleta a casa, los libros que compré. Yo sé qué libros compré, lo que pasa es que quiero decirles los autores de cada libro. Compré libros de estadÃsticas y otros de análisis y de historia. Un poco de cada cosa siempre viene bien.
No obstante, hay un libro en especial que me pareció excelente. De hecho, fue el único que me traje de mano para leer en los aviones, ya que fueron tres los que tuve que tomar. El libro se llama “Juicing The Game” por Howard Bryant. Trata no sólo de las sustancias prohibidas en el béisbol organizado, sino del papel de los gerentes y dueños de los equipos en este y otros temas. El escritor, Bryant, da un retrospecto a varios problemas en el béisbol desde la época en que Peter Ueberroth era el comisionado de las Grandes Ligas a mediados de la década de los 1980.
No he terminado de leer este libro aún pero promete ser muy interesante ya que el research que hizo Bryant es muy extenso y de momento está todo muy apegado a cómo realmente sucedieron las cosas en esos años.
Bueno, mañana les colocaré los links de estos libros en Amazon.com para que lean los resúmenes de estos libros.
Para finalizar este primer post “post-vacacional”, leà un trabajo, corto pero diferente, de Sports Weekly de USA Today (que no lo cuento como periódico “normal” ya que es más bien una revista con el resumen de la semana anterior) en donde aparece la carrera, año por año, de Barry Bonds visto a través de las barajitas de la compañÃa Topps. Era una barajita del set “regular” de Topps de cada año jugado por Bonds a la cual agregaban los jonrones de Bonds cada año, sus totales de por vida acumulado, y los lÃderes en jonrones en las Grandes Ligas de cada año, no sólo de la Liga Nacional.
Este trabajo de la gente de USA Today me recordó al instante aquel post que escribió RoRRo hace unas semanas llamado “It’s evolution, baby*“. Si no lo han leÃdo, les recomiendo que lo lean, lo lean, y lo vuelvan a leer, ya que está muy interesante.
No les voy a decir de qué trata ese post de RoRRo. Tampoco voy a colocarles las barajitas, año por año, de Barry Bonds como lo hizo USA Today. Lo que sà voy a dejarles por acá es un par de fotos de dos swings de Barry Bonds con una separación en el tiempo de 20 años, a manera de ver cómo ha “engordado” el nuevo rey del jonrón:
1987 |
2007 |
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| Barry Bonds haciendo swing durante un juego en 1987 cuando jugaba para los Piratas de Pittsburgh (link en inglés). | Barry Bonds haciendo swing durante un juego en 2007 jugando para los Gigantes de San Francisco (link en español). |
Eso es evolución, sà señor. Yo he “engordado” tambien pero no con músculos como Bonds. Mis músculos están más bien en “reposo” debido a la terápia con cebada y esas cosas.
Ahora me guatarÃa que vieran esta foto, es del antiguo poseedor del récord de más jonrones de por vida:
(Pueden hacer click en la foto)
Esa foto de Hank Aaron es tal como “el martillo” (asà le llaman a Aaron en los EEUU) salÃa a batear, sólo le falta el casco. FÃjense que no usaba guantes, no le ponÃa resina de pino al bate, y no se ponÃa toda esa armadura que usa Bonds para batear. Si no me creen, hagan la búsqueda de fotos en Google de Hank Aaron a ver si ven una sóla foto donde Aaron use guantes u otra que tenga resina de pino en su bate. Ni una.
Nuestro antiguo recordman del jonrón es que ni siquiera usaba muñequeras.
Como dirÃa RoRRo: “It’s evolution, baby…“. Y es que al final de lo que se trata es de eso, de la evolución en el béisbol…


